Diferencias

Todas las Perlas Auténticas son producidas por moluscos perleros, seres vivos. Dentro de las Perlas Auténticas se distingue entre Perlas Naturales y Perlas Cultivadas. La única diferencia entre ellas es que las Perlas Naturales empiezan a producirse por un accidente natural mientras que las Perlas Cultivadas son iniciadas por la acción del hombre.

Además de la inicialización de la generación de la perla, el hombre también interviene en el desarrollo de la misma, acondicionando a las Ostras en granjas adecuadas en temperatura, corrientes e higiene, para favorecer el desarrollo de las perlas. Las perlas cultivadas representan aproximadamente un 95% de la cantidad comercializada.

Por otro lado, las perlas de imitación son hechas por el hombre a través de procesos industriales y mecánicos. Se trata de piezas repetitivas e idénticas que carecen del valor de una joya verdadera. Las mejores perlas de imitación son hechas de cuentas de vidrio, cerámica, concha o plástico cubiertas con un barniz generalmente hecho de laca y escamas de pescado trituradas para simular la iridiscencia y el color de la perla.

Algunos de estos nombres, desgraciadamente, se utilizan para engañar al consumidor. Las palabras “de moda”, “de estilo”, “falsas” (faux), “simuladas”, “orgánicas”, “hechas por el hombre” , “Mallorca”, u otros nombres regionales, son todos términos que se aplican actualmente a las perlas fabricadas de imitación. La mayoría de los expertos en perlas pueden apreciar la diferencia entre una perla de imitación y una Auténtica solamente con verla. Sin embargo, gracias a sofisticadas técnicas de fabricación y terminación, puede ser difícil para el consumidor medio distinguir a simple vista entre una Perla Auténtica y una buena imitación.

A pesar de su aspecto, a veces atractivo, las perlas de imitación, hechas a través de procesos mecánicos, no pueden considerarse nunca una joya. Así como las perlas naturales y las cultivadas son joyas verdaderas, un precioso regalo de la naturaleza, las de imitación no tienen ni mucho menos este valor ni esta aureola casi legendaria. Las mejores perlas de imitación son hechas con cuentas de vidrio, cerámica, concha o plástico, cubiertas con un barniz hecho de laca y escamas de pescado trituradas para simular el iris y el color de una perla.

Por muy perfecta que sea la ejecución, cualquier experto en la materia puede conocer, solo con verlas, la diferencia entre una perla real y otra de imitación. Pero a veces las técnicas mas sofisticadas pueden llegar a tal perfección que dificulten a las personas corrientes el distinguir entre una perla natural o cultivada y una buena imitación.

Una buena forma de averiguarlo es con la clásica “prueba del diente”, es decir, Si rozamos unas perlas de imitación con los dientes, notaremos enseguida un tacto suave, como artificial. En cambio, al rozar las perlas naturales o cultivadas se siente una sensación un poco arenosa que proviene de la estructura cristalina del nácar.

Un procedimiento para distinguir las perlas legitimas de las falsas consiste en rascar con la uña el orificio de engarce. En las verdaderas, no sucede nada, las de nácar se descortezan o exfolian, y en las de pasta se comprueba el material que contiene por su débil consistencia. Raspando una perla legitima, se obtiene un polvo fino, mientras que en las de composición se nota enseguida la pasta. En muchos casos es suficiente mirar la perla al trasluz para comprobar que es una imitación.

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